Diagnóstico · Artículo 08

Cuando una instaladora fotovoltaica empieza a comprar contactos, casi siempre se encuentra con dos modelos: el lead en exclusiva y el lead compartido. El segundo es más barato por unidad y por eso suele ser la primera puerta de entrada. El problema es que el precio de la unidad no dice casi nada sobre el resultado final, porque en el modelo compartido el contacto no llega solo: llega acompañado de otras empresas que van a llamar a la misma persona, muchas veces el mismo día.

Entender el mecanismo importa más que discutir la tarifa. Un lead compartido no es un lead peor por definición: la persona ha rellenado un formulario y quiere instalar placas igual que en cualquier otro modelo. Lo que cambia es el contexto en el que ese contacto recibe tu llamada y, con ello, cambian el ritmo comercial que necesitas, el discurso, el margen que puedes defender y la forma de medir si te sale a cuenta.

Cómo funciona el modelo por dentro

En el modelo compartido, quien genera el contacto lo vende varias veces. El número de compradores por contacto varía según el proveedor y suele estar recogido en el contrato o en las condiciones del servicio: puede ser un número fijo o un máximo. Ese dato es la variable más importante de todo el modelo y, sin embargo, es la que menos se pregunta.

La lógica económica es sencilla. Generar un contacto tiene un coste para quien lo produce: publicidad, formularios, verificación, plataforma. Si ese coste se reparte entre varios compradores, el precio unitario que ve cada instaladora baja. A cambio, cada instaladora recibe un contacto que no le pertenece en solitario. El proveedor amortiza mejor su inversión y el comprador entra con una barrera de precio más baja. Es un intercambio explícito, no una trampa: el problema aparece cuando el comprador razona como si hubiera comprado exclusividad.

Variantes que conviene distinguir

  • Compartido con número cerrado. El proveedor fija cuántas empresas reciben cada contacto y lo respeta. Es el escenario más manejable porque puedes estimar la competencia.
  • Compartido con máximo abierto. Se indica un tope, pero no se concreta el reparto habitual. La incertidumbre sube.
  • Reventa diferida. El contacto se entrega en exclusiva y, si no se convierte o pasado un plazo, se revende. Aquí el orden de llegada cambia por completo la experiencia.
  • Marketplace por puja. Varias empresas compiten por el mismo contacto y el precio se mueve según demanda. El coste unitario deja de ser estable.

Qué le pasa al cliente que rellena el formulario

Merece la pena mirar el modelo desde el otro lado. Una persona rellena un formulario porque quiere información sobre placas solares. En un modelo compartido, esa persona va a recibir varias llamadas en un plazo corto. La consecuencia es doble.

Por un lado, se satura. Las últimas llamadas se reciben con menos paciencia que la primera, y el interlocutor ya ha explicado su situación varias veces. Por otro lado, se vuelve comparador: si va a recibir varias propuestas sin haberlas buscado, es natural que las ponga una al lado de otra. Esto empuja la conversación hacia el precio antes de que se haya construido ningún criterio técnico.

Nada de esto invalida el modelo, pero explica por qué el mismo contacto rinde de forma muy distinta según quién llame y cuándo. La calidad del contacto y la calidad del proceso comercial dejan de ser variables separadas.

Lo que el modelo exige a la instaladora

Un lead compartido es, en la práctica, una compra de velocidad y de método, no solo una compra de datos. Si tu operativa no está preparada para eso, el precio bajo por unidad no se traduce en un coste bajo por cliente.

Velocidad de contacto

Ser el primero en llamar cambia la conversación. El primero encuentra a una persona con la intención fresca y sin comparativas encima de la mesa. Quien llama en último lugar entra en una conversación ya encuadrada por otro. Por eso, en modelo compartido, cualquier retraso estructural —el lead llega a un correo que se revisa dos veces al día, el comercial está de visita, el fin de semana no hay nadie— se paga directamente en tasa de conversión.

Capacidad de insistencia

La primera llamada no siempre entra. Si no hay una secuencia definida de reintentos con horarios distintos y algún canal alternativo, buena parte de los contactos se quedan sin trabajar. En un modelo exclusivo puedes permitirte llamar mañana; en uno compartido, mañana ya ha llamado otro.

Diferenciación que no sea el precio

Si tu único argumento es el importe de la propuesta, el modelo compartido te coloca en una subasta a la baja frente a empresas que quizá tengan otra estructura de costes. Los argumentos que aguantan mejor la comparación suelen ser los que el cliente no puede evaluar solo con un número: cómo se dimensiona la instalación, qué se incluye y qué no, plazos reales, quién hace la posventa, qué pasa con la tramitación y las ayudas.

Cómo calcular si te compensa

La comparación entre modelos no se hace con el precio por lead, sino con el coste por cliente firmado y con el margen que sobrevive a ese proceso. El cálculo, sin necesidad de fórmulas complicadas, sigue estos pasos.

  1. Coste por contacto. Lo que pagas por unidad, incluyendo cualquier cuota fija o mínimo mensual repartido entre los contactos que realmente recibes.
  2. Tasa de contacto efectivo. De cada cien contactos comprados, con cuántos consigues hablar de verdad. Aquí ya se separan los modelos.
  3. Tasa de visita o propuesta. De los que hablas, cuántos aceptan un estudio o una propuesta formal.
  4. Tasa de cierre. De las propuestas, cuántas se firman.
  5. Margen medio por instalación firmada. El margen real, después de los descuentos concedidos durante la negociación.

Con esas cinco cifras, tomadas de tu propio histórico y no de estimaciones ajenas, obtienes el coste de adquisición por cliente y puedes compararlo con el margen. Un ejemplo puramente hipotético para ilustrar la mecánica: supongamos un contacto a 20 € del que acabas firmando dos de cada cien; el coste por cliente sería de 1.000 €. Supongamos otro modelo a 60 € por contacto con ocho firmas de cada cien: el coste por cliente bajaría a 750 €. Las cifras están inventadas a efectos de ejemplo, pero la conclusión estructural no lo está: el precio unitario puede ordenar los modelos justo al revés de como los ordena el coste por cliente.

Cómo medirlo sin engañarse

El error más común es evaluar el modelo con la sensación del equipo comercial en lugar de con datos. Para que la comparación sea limpia hacen falta tres condiciones.

  • Volumen suficiente. Con muy pocos contactos, el azar manda. Conviene fijar de antemano cuántos vas a comprar antes de decidir nada.
  • Trazabilidad del origen. Cada contacto debe quedar etiquetado con su fuente en el CRM hasta la firma. Sin eso, no hay comparación posible.
  • Mismo proceso comercial. Si un canal lo trabaja tu mejor comercial y otro se reparte entre los demás, estás midiendo personas, no canales.

También conviene registrar el tiempo transcurrido entre la recepción del contacto y la primera llamada. Es la variable que más suele explicar las diferencias de rendimiento dentro de un mismo proveedor, y es la única que depende enteramente de ti.

Preguntas que conviene hacer antes de comprar

Antes de contratar cualquier volumen relevante, hay información que debería estar por escrito: entre cuántas empresas se reparte cada contacto y si ese número es fijo o máximo; si el contacto se revende más adelante en caso de no cerrarse; en qué zona geográfica se está generando; con qué mensaje y en qué canal se ha captado a esa persona; cuánto tiempo pasa entre que la persona rellena el formulario y tú lo recibes; qué política existe para contactos con datos erróneos o duplicados; y si puedes pausar o ajustar el volumen sin penalización.

Ninguna de estas preguntas es agresiva y todas tienen respuesta objetiva. La forma en que se responden —con concreción o con generalidades— suele ser tan informativa como la respuesta en sí.

Conclusión práctica

El lead compartido es un modelo legítimo con una lógica económica clara: precio unitario más bajo a cambio de competencia simultánea. Encaja mejor en empresas con capacidad de reacción rápida, un guion de llamada sólido y argumentos que no dependan solo del precio. Encaja peor en estructuras donde el contacto tarda horas en llegar al comercial o donde la única palanca de cierre es rebajar la propuesta.

La decisión sensata no es elegir un modelo por principio, sino medir el tuyo. Fija un volumen de prueba, etiqueta el origen, mide el tiempo hasta la primera llamada, calcula el coste por cliente firmado y compáralo con el margen. Si el modelo compartido te sale a cuenta con tu operativa actual, adelante. Si no, sabrás además qué parte del proceso tendrías que cambiar para que lo fuera.

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